
Yo me encuentro, quizá como muchas personas, impotente, emputada y muy triste por la sangre que se está derramando en nuestro país.
Y sí es bueno recordar a toda esa gente que a muerto, pero también es necesario parar con esta intolerancia que, como en muchas ocasiones, no llevan a ningún lado si no a más sangre y a más dolor.
Ahora no importa quién tiene el poder, no importa de quién es la culpa, no importa defender intereses privados, lo que importa es la vida de los bolivianos y ambos bandos (Gobierno y oposición) deben entenderlo.

No basta con decir que lamentan los muertos y los conflictos si no que los deben parar y dejar de ser hipócritas, por un lado llorar a los muertos y por el otro propiciar más conflictos.
La tierra no quiere más muertos, Bolivia no quiere más muertos, el mundo no quiere más muertos.
Fotos tomada de http://www.bolivia-riberalta.com/
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